domingo, 28 de noviembre de 2010

Dios no envía la tentación

Conclusión:

En definitiva, ¿quién es responsable de las tentaciones: ¿Satanás (“el tentador”) o Dios mismo? A la luz de la categórica afirmación de Santiago en 1: 13 parece que el diablo, valiéndose de nuestra naturaleza pecaminosa y sus tendencias heredadas y adquiridas hacia el mal.

Cuenta la historia que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado tres veces por el diablo. Venció a la tentación, después de resistir, los ángeles le servían. Nosotros seremos tentados, pero la tentación no viene de parte de Dios, viene del diablo. Si Jesús, el Hijo de Dios, puedo vencer, nosotros también podemos.

La fidelidad de Dios

1 Corintios 10:13:No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

Todos somos tentados, pero debemos recordar que el Señor es fiel y nunca dejará que enfrentemos solos una tentación que no podamos vencer. El te conoce y sabe cuán fuerte eres. Sabe que eres capaz de vencer y te proveerá una salida que te abra la puerta para no caer en el pecado.

Pide ayuda

Mateo 6:11-13: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.”

En medio de la tentación y la prueba puedes orar al Padre, confiando en Su ayuda. Si cometiste pecado, puedes confiar en que te perdonará. Jesús mismo, al caminar en la tierra como hombre, fue tentado en todo aunque no pecó en nada, por eso puede entenderte y ayudarte en tu debilidad. Además, intercede por ti y si le clamas, te enviará la ayuda en el momento oportuno para que salgas aprobado.

Doblemente dichoso

Santiago 1:12-15: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

Nunca pienses que Dios te envía la tentación, la gente o lugares que la atraen, porque El no puede ser tentado o tentar a nadie. Pero si premia a quien no cae. Soporta el fuego de la prueba por amor a Dios y por gratitud a todo lo que hizo por perdonar tus pecados, así podrás recibir la corona de vida y serás doblemente dichoso.

Conclusión

Lucha contra la tentación para no caer en pecado y muestra determinación de la misma forma que Jesús lo hizo. El primer paso para vencer es acudir al Señor en oración.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Aspecto teológico, Conclusión:

Aspecto Teológico, AT:

En el AT también hay varios pasajes problemáticos en ese sentido, pues parecen arrojar dudas sobre el carácter divino. Tal es el caso de 2 Samuel 24: 1, donde Jehová es responsabilizado por Samuel de incitar a David a realizar un censo, iniciativa reprochable ante sus ojos y, curiosamente, atribuida a Satanás en el pasaje paralelo de 1 Crónicas 21: 1; otro tanto ocurre con 2 Crónicas 18: 18-21.

El teólogo adventista Pedro U. Maynard Reid trata de explicar esto como un desarrollo en la teología del AT acerca de la actuación divina en la historia: “En el Israel temprano (cuando fue escrito 2 Samuel), el pueblo hebreo no atribuía los acontecimientos a las fuerzas demoníacas. Para ellos, Dios era el autor y originador de todas las cosas, tanto buenas como malas. Cuando, por un lado, ocurrían calamidades o desgracias, o se daban órdenes negativas, o cuando, por otro lado, se derramaban bendiciones o se daban órdenes positivas, la fuente era siempre Jehová, el Dios hebreo todopoderoso. Sin embargo, para la época en que se escribió 1 Crónicas (algún tiempo después del cautiverio babilónico), el pueblo judío había desarrollado una nueva perspectiva acerca de quién iniciaba el bien y de quién iniciaba el mal. Era importante para ellos en esa época proteger a Dios de cualquier conexión con el mal. Por lo tanto, no podía ser Dios quien incitó o tentó a David; debió ser Satanás” (Pedro U. Maynard-Reid, Santiago: Verdadera religión en el sufrimiento. Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, [[[]]], 72, 73).

Parecen existir dos opciones interpretativas para esos y otros pasajes:

1) Tanto la revelación divina como la comprensión humana de ella son progresivas. Los escritores inspirados no fueron la excepción a esa regla y comprendieron (ellos mismos o sus continuadores) más claramente algunas cuestiones con el correr del tiempo.

2) Esta atribución de lo malo a un Dios bueno y justo se debe al componente humano (la cultura semítica del antiguo cercano oriente en este caso) interviniente en el proceso de la revelación e inspiración (el ¨envase¨ humano que introdujo ¨ruido¨ en la comunicación entre Dios y los destinatarios de sus mensajes). Dios soportó ese mal menor pues sabía que su carácter sería plenamente claro para los hombres merced a su autorevelación en Jesús (¨el que a mí me ha visto

ha visto al Padre. El Padre y yo somos uno¨; cf. Juan 1: 18).

En definitiva, ¿quién es responsable de las tentaciones: ¿Satanás (“el tentador”) o Dios mismo? A la luz de la categórica afirmación de Santiago en 1: 13 parece que el diablo, valiéndose de nuestra naturaleza pecaminosa y sus tendencias heredadas y adquiridas hacia el mal.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Aspecto teológico, Segunda Parte:

En cuanto a la tentación de Cristo en el desierto, el infinitivo aoristo pasivo peirasqjnai puede ser interpretado de varias maneras según la gramática griega. En este caso, básicamente como un infinitivo final o de propósito para expresar la finalidad de la acción indicada por el verbo principal de la oración (llevado por Dios al desierto. . . para ser tentado por el diablo) o como un infinitivo de consecuencia o resultado para expresar el efecto de la acción expresada por el verbo principal (llevado por el Espíritu al desierto . . . como consecuencia de lo cual fue tentado por el diablo o siendo [allí y entonces] tentado por el diablo).

Según A short syntax of New Testament greek, de H. P. V. Nunn (Cambridge: Cambridge University Press, 1956), pp. 89, 90. Haciendo referencia a este sentido dice que debe reconocerse que todas las versiones consultadas en idiomas modernos traducen este infinitivo como final o de propósito (¨para ser tentado¨). No deja de ser significativo el hecho de que Mateo sea el único de los evangelios que presenta la construcción problemática. Tanto en Marcos (1: 12, 13) como en Lucas (4: 1, 2), el Espíritu simplemente conduce a Jesús al desierto, donde el diablo parece implicitamente aprovechar el prolongado ayuno de aquel para tentarlo.

Por otra parte, a la luz de todo lo revelado acerca del carácter de Dios, no parece consistente que Mateo lo esté pintando aquí como socio del diablo en la tentación del Hijo. De ser así Dios habría, por así decirlo, puesto a Cristo en el boca del diablo, quien ciertamente no necesitaba la ayuda de Dios para tentar a Jesús. Sin duda lo había hecho ya antes y lo seguiría haciendo de todos modos hasta el último momento de la vida terrenal del Señor.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Aspecto teológico, Primera Parte:

Aspecto teológico, NT:

“Cuando alguno es tentado [peirazw], no diga que es tentado [peirazw] de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado [peirazw] por el mal, ni él tienta [peirazw] a nadie” (Santiago 1:13). Aparente contradicción con pasajes como Mateo 6: 13: “No nos metas [eisvferw] en tentación [peirasmoj]” y Mateo 4: 1: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado [peirasqjnai] por el diablo”. En el caso de Mateo 6: 13, la palabra traducida como “tentación” es peirasmov un derivado del verbo peirazw, que aparece juntamente con sus formas emparentadas un total de 63 veces en el NT (peira 2 veces; peirazw 39 veces; peiraomai 1 vez; peirasmoj, 21 veces).

Cuando se analiza el uso de esa familia de palabras en los versículos donde aparecen, se advierte que no siempre tienen la connotación espiritual y moralmente negativa de “tentar” en el sentido de incitar a alguien a hacer algo reprobable. A la luz del contexto en que son usadas, dichas palabras a veces simplemente se refieren al hecho de “intentar” hacer algo, incluso bueno en sí mismo o moralmente neutro (Heb. 9: 26; 11: 29; 16: 7), o de “experimentar” en el sentido de pasar por una experiencia (Heb. 11: 36).

Otras veces la raíz peira es usada para designar el hecho de suscitar una respuesta o de poner de manifiesto el pensamiento de una persona, como en el caso de Juan 6: 6. Aun otras, se refiere al hecho de evaluarse a uno mismo (2 Cor. 13: 5) o a otra persona (Apoc. 2: 2), o a ser puesto a prueba o examinado por Dios (Heb. 11: 17).

En vista de la variedad de sentidos que puede tener esta familia de palabras, y a la luz de la teología bíblica general acerca del carácter de Dios en el contexto abarcante del conflicto entre el bien y el mal, parece que Mateo 6: 13, por ejemplo, debería traducirse como: “No nos pongas a prueba”, “no nos sometas a escrutinio”, “no nos examines” (cf. Sal. 143: 2).


domingo, 24 de octubre de 2010

Autoría

El libro de 2 de Samuel no identifica a su autor. No pudo haber sido el profeta Samuel, puesto que él murió en 1 de Samuel. Los posibles escritores incluyen a Natán y Gad (ver 1 de Crónicas 29:29).

Cuando el libro fue dividido -en el texto hebreo y en la mayoría de las traducciones- el nombre original, Samuel, se aplicó a ambas partes, aunque su nombre no se menciona ni una sola vez en la segunda parte. La muerte de Samuel se registra en 1 Sam. 25: 1, y su nombre, en estos dos libros, aparece por última vez en 1 Sam. 28: 20.

En vista de que David se destaca en la segunda parte, su nombre podría ser un título más apropiado para 2 Samuel. Es obvio que es errónea la declaración del Talmud de que Samuel escribió todo lo que ahora lleva su nombre, porque todo 2 Samuel -como también la última parte de 1 Samuel- registran la historia de Israel después de su muerte. Algunos eruditos bíblicos han señalado 1 Sam. 27: 6 como una prueba de que los libros de Samuel datan del tiempo de la división del reino. Pero si las dos partes de Samuel fueron escritas en tiempos diferentes por distintos autores, ¿por qué se publicaron originalmente como una sola entidad? Sin embargo, si representan la obra continua de un autor, éste debe haber escrito después de la muerte de Saúl (2 Sam. 21: 1-14) y de David (ver 2 Sam. 23: 1).

Parece muy razonable concluir que 1 y 2 Samuel son obras de varios autores, y que son una colección de narraciones, cada una completa en sí misma. Cada autor escribió por inspiración, y todas las partes fueron finalmente reunidas como un todo bajo la dirección del Espíritu Santo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Composición literaria:

Una lectura superficial de los libros de Samuel no revela las anomalías de composición que ofrecen. Fijando la atención, se observa entre unos textos y otros algunas divergencas notables (1 Sam 16: 14-23 y 17:55-58). Unos son favorables a la monarquía (1 Sam c. 9; 10; 1-16; c. 11) y otros contrarios (Sam c. 8; 10: 17-24; c. 12). Los primeros representan la tradición de Gilgal o Gálgala, y los segundos de Masfa. Las narraciones dobles son varias: dos veces entra David en palacio (1 Sam 16:14-23 y 1 Sam 17: 1-18); dos veces huye de la corte (Sam 19:12 21:1); dos veces le intenta matar Saúl (1 Sam 18: 10-11 y 19:9-11); dos vedes es traicionado por aquellos a quienes protege (1 Sam 23:1-13 y 23:19-28); dos veces se dice que Dios reprobó a Saúl (1 Sam 13:8-15 y 15: 10- 26). Algunas fases no están en armonía con el resto del libro. Por ejemplo, 1 Sam 7:13 se afirma que los filisteos no volvieron más contra la tierra de Israel, lo que difícilmente se ajusta con 9:16; c. 13-14; 30-31. Según 1 Sam 15:35, no volvió Samuel a ver a Saúl hasta el día de su muerte, pero se encuentran en 19:22-24. Y otros ejemplos más.

Contexto Histórico

Después de la conquista de Canaán, las tribus de Israel permanecieron por aprox. 200 años como una federación tribal que basaba su unidad en un pacto comunitario con Jehovah. Durante este tiempo, las tribus carecieron de gobernantes a nivel nacional, a nivel local surgieron jueces quienes proveyeron liderazgo militar y cuyas tareas terminaban después de libertar a alguna de las tribus de alguna dominación extranjera; durante este tiempo se esperaba que Dios gobernara a las tribus, así lo expresó Gedeón ante el pedido del pueblo de que gobernase él o su hijo: Yo no os gobernaré a vosotros, ni tampoco os gobernará mi hijo. Jehovah os gobernará (Jue. 8:23). Pero la falta de gobernantes permanentes permitía que el pueblo se corrompiera fácilmente y que fuera dominado por reyes extranjeros. El escrito del libro de los Jueces termina con un triste comentario acerca de la situación en Israel: En aquellos días no había rey en Israel, y cada uno hacía lo que le parecía recto ante sus propios ojos (Jue. 21:25). La necesidad de un gobernante nacional y de carácter permanente en Israel era imperante.

Samuel sería el último de los jueces; durante su liderazgo Dios permitió al pueblo poder tener un rey. Aunque Samuel se oponía a esta idea, los ancianos de Israel reconocieron la necesidad de tener un rey. Por un lado los hijos de Samuel no eran apropiados para gobernar, y por el otro lado los filisteos habían derrotado a los israelitas en la batalla de Afec y habían ocupado gran parte del territorio de las tribus israelitas. Ante la amenaza filistea, Saúl fue ungido rey por Samuel, y Saúl guió a los israelíes a derrotar a los filisteos en algunas batallas; pero Saúl fue finalmente derrotado por los filisteos en el monte Gilboa.

David establece una monarquía.

Una monarquía, propiamente hablando, no se estableció en Israel sino hasta el reinado de David (1000–961 a. de J.C.). Saúl había sido el primer líder ungido como rey en Israel, y como tal había unido los ejércitos de las tribus de Israel para detener la amenaza de los filisteos, pero Saúl no formó un gobierno que se pudiera llamar monárquico; su reinado fue más parecido al de los jueces. David, sin embargo, introdujo cambios en la vida política de Israel que convirtieron a Israel en una monarquía.

Cuatro aspectos importantes que dieron lugar a un nuevo orden durante el reinado de David.

  • David logró la unidad política de las tribus de Israel.
  • David logró asegurar y consolidar el estado de Israel por medio del sometimiento de los filisteos y otros estados cananitas que habitan en Palestina, y por medio de la creación de una capital para toda la nación.
  • David conquistó y sometió bajo su poder a los reinos de Edom, Moab y Amón en el sur de la Transjordania, y Zoba en el territorio de Siria.
  • David organizó el gobierno de una manera estructurada.