miércoles, 17 de noviembre de 2010

Aspecto teológico, Conclusión:

Aspecto Teológico, AT:

En el AT también hay varios pasajes problemáticos en ese sentido, pues parecen arrojar dudas sobre el carácter divino. Tal es el caso de 2 Samuel 24: 1, donde Jehová es responsabilizado por Samuel de incitar a David a realizar un censo, iniciativa reprochable ante sus ojos y, curiosamente, atribuida a Satanás en el pasaje paralelo de 1 Crónicas 21: 1; otro tanto ocurre con 2 Crónicas 18: 18-21.

El teólogo adventista Pedro U. Maynard Reid trata de explicar esto como un desarrollo en la teología del AT acerca de la actuación divina en la historia: “En el Israel temprano (cuando fue escrito 2 Samuel), el pueblo hebreo no atribuía los acontecimientos a las fuerzas demoníacas. Para ellos, Dios era el autor y originador de todas las cosas, tanto buenas como malas. Cuando, por un lado, ocurrían calamidades o desgracias, o se daban órdenes negativas, o cuando, por otro lado, se derramaban bendiciones o se daban órdenes positivas, la fuente era siempre Jehová, el Dios hebreo todopoderoso. Sin embargo, para la época en que se escribió 1 Crónicas (algún tiempo después del cautiverio babilónico), el pueblo judío había desarrollado una nueva perspectiva acerca de quién iniciaba el bien y de quién iniciaba el mal. Era importante para ellos en esa época proteger a Dios de cualquier conexión con el mal. Por lo tanto, no podía ser Dios quien incitó o tentó a David; debió ser Satanás” (Pedro U. Maynard-Reid, Santiago: Verdadera religión en el sufrimiento. Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, [[[]]], 72, 73).

Parecen existir dos opciones interpretativas para esos y otros pasajes:

1) Tanto la revelación divina como la comprensión humana de ella son progresivas. Los escritores inspirados no fueron la excepción a esa regla y comprendieron (ellos mismos o sus continuadores) más claramente algunas cuestiones con el correr del tiempo.

2) Esta atribución de lo malo a un Dios bueno y justo se debe al componente humano (la cultura semítica del antiguo cercano oriente en este caso) interviniente en el proceso de la revelación e inspiración (el ¨envase¨ humano que introdujo ¨ruido¨ en la comunicación entre Dios y los destinatarios de sus mensajes). Dios soportó ese mal menor pues sabía que su carácter sería plenamente claro para los hombres merced a su autorevelación en Jesús (¨el que a mí me ha visto

ha visto al Padre. El Padre y yo somos uno¨; cf. Juan 1: 18).

En definitiva, ¿quién es responsable de las tentaciones: ¿Satanás (“el tentador”) o Dios mismo? A la luz de la categórica afirmación de Santiago en 1: 13 parece que el diablo, valiéndose de nuestra naturaleza pecaminosa y sus tendencias heredadas y adquiridas hacia el mal.

1 comentario:

  1. REALMENTE UN MUY BUEN TRABAJO ESE ES LA REALIDAD QUE DIOS A NADIE TIENTA SINO QUE TENEMOS AL ENEMIGO DE DIOS Y DE NOSOTROS QUE NOS QUIERE DESTRUIR Y QUE ES EL QUIEN CONFUNDE A LOS HOMBRES HOY.

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