hola amigos, esta ves relataremos y comentaremos el relato bíblico para entrar más en contacto con la historia:
DAVID ENUMERA AL PUEBLO. Primera parte:
Vers. 1-9. Volvió el furor de Jehová a encenderse contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, cuenta a Israel y a Judá—“Volvió” nos lleva atrás a las anteriores señalas de su ira en los tres años de hambre. Aunque Dios no puede tentar a ningún hombre (Jam_1:13), en las Escrituras frecuentemente él aparece como si él hiciera lo que sólo permite que se haga.
Fué dada la orden a Joab, quien generalmente no se sentía restringido por escrúpulos religiosas, pero ahora no dejó de manifestar, en términos fuertes (véase 1Ch_21:3), el pecado y el peligro de esta medida, e hizo uso de todo argumento para disuadir al rey de su propósito. Pero dice expresamente que todas fueron denegadas por la inflexible decisión del rey.
pasando el Jordán—Este censo fué levantado primero en la parte oriental del reino hebreo; parece que Joab iba acompañado por una fuerza militar, tal vez para que ayudasen en el trabajo, o para intimidar a las personas que pudiesen mostrar mala gana u oposición. arroyada de Gad—Se extiende sobre una superficie de unos noventa y seis kilómetros y medio; en verano está casi constantemente seco, pero en el invierno muestra señales de ser barrido por torrentes impetuosos (véase Deu_2:36).
Tierra baja de Absi—“tierras recién adquiridas”, nuevas. Debería ser “Hodsi” en vez de “Absi”. Tierra de los agarenos conquistada por Saúl (1Ch_5:10).
Joab dió la cuenta del número del pueblo al rey—El número aquí dado, comparado con el que da 1Ch_21:5, muestra una diferencia de 300.000. Esta discrepancia es sólo aparente, y admite una explicación fácil: (véase 1 Crónicas cap. 27), hubo doce divisiones de generales, quienes mandaban mensualmente, y cuyo deber era el de guardar a la real persona, teniendo cada uno un cuerpo de 24.000 soldados y en conjunto formaban un ejército de 288.000 y como un destacamento especial de 12.000 asistía a los doce príncipes de las doce tribus mencionadas en el mismo capítulo, así todos llegan a ser 300.000. A éstos no se mencionó en el libro, porque estaban en el servicio activo del rey como ejército permanente. Pero 1Ch_21:5 junta a éstos con los demás, diciendo: “y hallóse en todo Israel que sacaban espada, once veces cien mil”, o sea un millón y cien mil; mientras que el autor de Samuel que considera sólo los 800.000, no dice “todos loa de Israel”, sino simplemente “fueron los de Israel”, etc. Además tiene que notarse que, además de las tropas antes mencionadas, había un ejército de observación sobre la frontera de los filisteos, compuesto de 30.000 hombres, como se ve en el capítulo 6:1; los cuales según parece, fueron incluídos en el número de 500.000 de Judá por el autor de Samuel; pero el autor de Crónicas, quien menciona sólo 470.000, da el número de aquella tribu exclusive los treinta mil hombres, porque no eran todos de la tribu de Judá, y por lo tanto na dice “todos los de Judá”, así como había dicho “todos los de Israel”, sino solamente “y los de Judá”. Así pueden conciliarse los dos relatos.
10-14. TENIENDO PROPUESTAS POR GAD TRES PLAGAS, DAVID ARREPENTIDO, ESCOGE TRES DIAS DE PESTILENCIA.
después que David hubo contado el pueblo, punzó su corazón, y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente—El acto de enumerar al pueblo, no fué pecaminoso en sí; porque Moisés lo hizo por la autoridad expresa de Dios. Pero David obró no sólo independientemente, sin tener una orden o sanción, sino por motivos indignos de un rey de Israel: por orgullo y vanagloria, por confianza en sí mismo y falta de fe en Dios, y, sobre todo, por sus deseos ambiciosos de conquista, en el adelantamiento de los cuáles él estaba resuelto a obligar al pueblo a dar servicio militar, y para esto investigó si podría alistar un ejército suficiente para la magnitud de las empresas que él tenía en proyecto efectuar.
¿Quieras que te vengan siete años de hambre?—a más de los tres que ya había habido, incluyendo ese año (véase 1Ch_21:11-12).
David dijo: que caiga en la mano de Jehová—El sentido abrumador de su pecado lo llevó a consentir en el castigo pronunciado, a pesar del aparente exceso de su severidad. El obró de acuerdo con un buen principio al escoger la pestilencia, pues así él estaba igualmente expuesto al peligro como su pueblo y esto era justo; mientras que en la guerra y el hambre, él poseía medios de protección superiores a los de ellos. También, en esto él mostró su confianza en la bondad divina fundada en una larga experiencia.
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